Basílica Pontificia de San Miguel
En pleno Madrid de los Austrias, la basílica de San Miguel es una de esas joyas que, aunque está en el centro-centro, sigue sorprendiendo a quien la descubre por primera vez. Está en la calle de San Justo, pegadita al Palacio Arzobispal, en una zona con mucho encanto: calles estrechas, edificios históricos y ese ambiente de “Madrid de siempre”.
Lo más llamativo por fuera es su fachada curva (convexa), súper característica, con un aire muy “italiano” que la hace distinta a otras iglesias de Madrid. De hecho, se construyó entre 1739 y 1746 por orden de Isabel de Farnesio, sobre el solar de una antigua parroquia medieval, y el proyecto se atribuye al arquitecto Santiago (Giacomo) Bonavía, terminado por Virgilio Rabaglio.
Por dentro mantiene ese estilo barroco elegante y muy luminoso, y es un sitio con mucha historia “viva”: recibió el título de basílica menor en 1930 y fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1984.
Está situada en la Calle de San Justo 4, Madrid.


Palacio de la Margarita


El palacio de la Margarita es una finca espectacular en plena sierra, a las afueras de Madrid, con más de 35 hectáreas y un palacete del siglo XIX. Un sitio con exteriores brutales, espacios para todo y hasta habitaciones para alojarse.
La gracia del sitio es que se vive “por escenarios”: patios, jardines y zonas exteriores que te van llevando de un momento a otro.
Además, cuenta con 30 habitaciones que se pueden reservar para esa noche.
El catering de la boda será QuilicuáNOC. Unen la cocina de autor con la decoración para que gastronomía y puesta en escena vayan de la mano. Y, para brindar como toca, trabajan con bodega propia del grupo (Bodegas NOC) y una selección de vinos pensada para acompañar el menú.
Está situada en la Calle Canto Gordo s/n, Collado Villalba.