Todo empezó en 2019. Ale volvía a Madrid y durante semanas buscaba habitación desesperadamente (y sus amigos deseando que la encontrara para que dejara de ser un "acoplado"). Ella buscaba compañera de piso, pero decidió hacer una "pequeña excepción" y aceptar a un chico. Así fue como nos conocimos, con Coco (nuestro perro hippie) como testigo de aquella visita (Macarena, LA PRIMA, también tuvo algo que ver😉).
Al principio, la convivencia fue el sueño de cualquiera que comparte piso: Sylvia trabajaba sin parar en bodas y eventos y Ale pensaba: "¡Perfecto, vivo solo en el piso y sin nadie que me moleste!". Pero fueron pasando los meses, nos fuimos conociendo, cogimos mucha confianza y, como buena persona y mejor anfitrión, Ale la invitó a ir a Marbella en verano porque ella decía que no tenía ningún plan.
Ale ya tenía organizada la mudanza en septiembre para irse a vivir con uno de sus mejores amigos… peeeeeero llegó agosto, llegó el veranito en Marbella y, a dos días de volver, pasó lo inevitable, apareció el amor (y no, a día de hoy seguimos sin ponernos de acuerdo en quién dio el primer paso 😌).
¿El resultado? La mudanza duró poco. Ale nunca terminaba de irse del todo. Empezó con la táctica de traer cosas de vuelta poco a poco hasta que la NO mudanza fue definitiva. Lo que iba a ser un alquiler de 3 meses se ha convertido en más de 7 años increíbles.
Siete años de viajes, experiencias y de crear lo mejor de nuestras vidas: nuestros pequeños Jaime y Pablo (sin olvidar a Coco, que está el primero en la lista de Sylvia).
Ahora nos toca dar el paso más importante, hacer oficial esta unión con el matrimonio y seguir construyendo una vida juntos, con planes, aventuras… y sobre todo, con mucha felicidad en la familia que ya hemos formado. 💚
¡GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS EN TODOS ESTOS AÑOS!
De compañeros de piso a compañeros de vida



